Un fin de semana inesperado.
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¡Uf, que calor! – dice Andrés.
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Me vas a decir a mi. Tengo mangas largas – dice su amigo Antonio.
Andrés no sabía que le estaba
esperando una gran sorpresa.
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Ya estoy en casa mamá – dice Andrés.
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Hola hijo – dice su madre.
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No me esperes para comer – dice Andrés.
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¿Por qué? - le pregunta su
madre.
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Porque ya estoy aquí – responde Andrés riéndose.
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Tengo una sorpresa para ti –
dice su madre.
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¿Qué es? – dice Andrés.
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Son 4 entradas para …. – se
queda callada – Disneyland Paris.
De repente su madre saca de su
bolso 4 entradas de todos los
colores con un gran castillo de portada.
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Mamá, eres la mejor del mundo, pero …. –dice Andrés preguntándose.
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¿Pero? –le pregunta su madre.
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Hay 4 entradas y nada más que vamos a ir papa, tú y yo, ¿no? –
pregunta Andrés.
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Y Antonio, tu mejor amigo – le responde.
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¿El lo sabía? – le pregunta Andrés.
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Sí, lo que pasa es que te lo estaba ocultando – dice su madre- bueno
come, que yo llamo a la madre de Antonio par que vaya haciendo las maletas y
después nosotros también.
Andrés se comió su plato de
frijones, hizo las maletas y su madre, su padre y él fueron a buscar a Antonio.
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Hola Andrés – dice Antonio - ¿tenemos que ir a París en coche?
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No – responde Andrés – cogemos un autobús al aeropuerto de Sevilla,
después cogemos un avión a París, ya
allí buscamos un hotel para estar 2
noches.
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¡Qué guay! – le dice Antonio – nunca me he montado en avión.
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Ni yo –dice Andrés.
Allí
en París, buscaron un hotel, y encontraron uno de 4 estrellas que se llamaba
New York.
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Hola, somos españoles – le dice la madre de Andrés a la recepcionista
del hotel -
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Ahh, vale – dice la mujer con acento francés –
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Querría una habitación para 4 personas para 2 noches – le dice la
madre de Andrés.
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Vale tome las llaves – dice la mujer – ahh, y son 307 €.
La
madre de Andrés le dio el dinero. Los 4 se fueron a la habitación.
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A ver, 3ª planta, habitación 247 –dice su madre-
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Cloc –suena la puerta al abrirse-
Al entrar, a mano derecha hay un cuarto de
baño, más para adelante había dos camas grandes y también había un balcón y en
la pared había una tele.
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Qué guay – dice Andrés tirándose a la cama.
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Bueno a dormir que ya mañana
iremos a Disneyland París - le promete su madre-
Durmieron
y al día siguiente ….
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¡Uf, que bien he dormido! –dice Andrés – mamá, papá y Antonio,
despertar que vamos a desayunar.
Bajaron.
Andrés vio que habían churros, tostadas, macedonias, croisaness, etc …. Había
de todo. Terminaron de desayunar, salieron del hotel y cogieron un taxi a
Dsneyland París.
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Las entradas por favor –dice el cajero con acento francés
-
Toma – dice la madre de Andrés.
Entraron
y dentro había de todo, no sabían cómo se llamaban las atracciones, pero había
una muy conocida, que era la montaña rusa.
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Que chulo-dijo Andrés -
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Nos vamos a montar en todo –dice Antonio –
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Menos en lo de los niños chicos –dice Andrés-
Al
mediodía allí hacían hamburguesas, patatas fritas y montaditos. Ha y bebidas
claro.
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Yo quiero una hamburguesa con patatas fritas y una pepsi – dice Andrés
a la cocinera –
Al
almorzar, se montaron otra vez en las
atracciones. Por la noche se fueron al hotel.
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¿Qué vamos a comer?- pregunta Andrés.
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Unos samwiches – le responde su madre –
Cenaron
se pusieron a ver una película llamada “ Un blanco disparatado “. A las 12:30
se durmieron, porque al día siguiente tenían que coger un avión a su casa.
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Vamos, vamos, levantad – dice
la madre,
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Voy – dicen a coro Andrés y Antonio.
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Rápido, rápido, que hay que hacer las maletas – le grita la madre de
Andrés-
Se
vistieron, desayunaron y cogieron el
avión.
Ya
en el pueblo:
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¿Te lo has pasado bien Antonio? – le pregunta su madre.
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Sí, me ha encantado – le responde Antonio.
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Bueno, adiós – dice Andrés.
Ya
por la noche, Andrés, en la cama:
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Este ha sido el mejor fin de semana que he vivido.
Muy Bien. Algunas faltas de ortografía, pero muy, muy bien.
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