miércoles, 23 de octubre de 2013

Un  fin de semana inesperado.

-          ¡Uf, que calor! – dice Andrés.
-          Me vas a decir a mi. Tengo mangas largas – dice su amigo Antonio.
Andrés no sabía que le estaba esperando una  gran sorpresa.
-          Ya estoy en casa mamá – dice Andrés.
-          Hola hijo – dice su madre.
-          No me esperes para comer – dice Andrés.
-          ¿Por qué? -  le pregunta su madre.
-          Porque ya estoy aquí – responde Andrés riéndose.
-          Tengo  una sorpresa para ti – dice su madre.
-          ¿Qué es? – dice Andrés.
-           Son 4 entradas para  ….  – se queda callada – Disneyland Paris.
De repente su madre saca de su bolso  4 entradas de todos los colores  con un gran castillo de portada.
-          Mamá, eres la mejor del mundo, pero …. –dice Andrés preguntándose.
-          ¿Pero? –le pregunta su madre.
-          Hay 4 entradas y nada más que vamos a ir papa, tú y yo, ¿no? – pregunta Andrés.
-          Y Antonio, tu mejor amigo – le responde.
-          ¿El lo sabía? – le pregunta Andrés.
-          Sí, lo que pasa es que te lo estaba ocultando – dice su madre- bueno come, que yo llamo a la madre de Antonio par que vaya haciendo las maletas y después nosotros también.
Andrés se comió su plato de frijones, hizo las maletas y su madre, su padre y él fueron a buscar a Antonio.
-          Hola Andrés – dice Antonio - ¿tenemos que ir a París en coche?
-          No – responde Andrés – cogemos un autobús al aeropuerto de Sevilla, después cogemos un avión a París,  ya allí buscamos un hotel  para estar 2 noches.
-          ¡Qué guay! – le dice Antonio – nunca me he montado en avión.
-          Ni yo –dice Andrés.

Allí en París, buscaron un hotel, y encontraron uno de 4 estrellas que se llamaba New York.

-          Hola, somos españoles – le dice la madre de Andrés a la recepcionista del hotel -
-          Ahh, vale – dice la mujer con acento francés –
-          Querría una habitación para 4 personas para 2 noches – le dice la madre de Andrés.
-          Vale tome las llaves – dice la mujer – ahh, y son 307 €.

La madre de Andrés le dio el dinero. Los 4 se fueron a la habitación.
  
-          A ver, 3ª planta, habitación 247 –dice su madre-
-          Cloc –suena la puerta al abrirse-

Al entrar, a mano derecha hay un cuarto de baño, más para adelante había dos camas grandes y también había un balcón y en la pared había una tele.
-          Qué guay – dice Andrés tirándose a la cama.
-          Bueno  a dormir que ya mañana iremos a Disneyland París - le promete su madre-

Durmieron y al día  siguiente ….
-          ¡Uf, que bien he dormido! –dice Andrés – mamá, papá y Antonio, despertar que vamos a desayunar.

Bajaron. Andrés vio que habían churros, tostadas, macedonias, croisaness, etc …. Había de todo. Terminaron de desayunar, salieron del hotel y cogieron un taxi a Dsneyland París.

-          Las entradas por favor –dice el cajero con acento francés
-          Toma – dice la madre de Andrés.

Entraron y dentro había de todo, no sabían cómo se llamaban las atracciones, pero había una muy conocida, que era la montaña rusa.

-          Que chulo-dijo Andrés -
-          Nos vamos a montar en todo –dice Antonio –
-          Menos en lo de los niños chicos –dice Andrés-

Al mediodía allí hacían hamburguesas, patatas fritas y montaditos. Ha y bebidas claro.

-          Yo quiero una hamburguesa con patatas fritas y una pepsi – dice Andrés a la cocinera –

Al almorzar, se montaron otra vez  en las atracciones. Por la noche se fueron al hotel.

-          ¿Qué vamos a comer?- pregunta Andrés.
-          Unos samwiches – le responde su madre –

Cenaron se pusieron a ver una película llamada “ Un blanco disparatado “. A las 12:30 se durmieron, porque al día siguiente tenían que coger un avión a su casa.

-             Vamos, vamos, levantad – dice la madre,
-          Voy – dicen a coro Andrés y Antonio.
-          Rápido, rápido, que hay que hacer las maletas – le grita la madre de Andrés-

Se vistieron, desayunaron  y cogieron el avión.
Ya en el pueblo:

-          ¿Te lo has pasado bien Antonio? – le pregunta su madre.
-          Sí, me ha encantado – le responde Antonio.
-          Bueno, adiós – dice Andrés.

Ya por la noche, Andrés, en la cama:

-          Este ha sido el mejor fin de semana que he vivido.





























 



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